Monday, February 23, 2009

Escuchando mi último cantante fetiche y releyendo los mil y un libros que amo pienso en llamar a la Elisa, mi amiga del alma que anda por no sé dónde y hace siglos no hablo con ella. De pronto ella me puede ayudar a cachar que pasa en mi mente en estos días. Obvio que desde nuestro último encuentro el Dani ni me habla, aunque no me importa mucho porque yo ni ahí con hablarle tampoco... o sea el mino me vio como llegué a este mundo y si de mi dependiera no lo vería nunca más en la vida, pero como arrienda estoy cagá. Lo bueno es que a los tres días de nuestro episodio "baño" trajo al Toño a almorzar. Uf! Lejos el mejor almuerzo de mi vida. Se sentó al frente mío y yo tratando de hacerme la tonta, pero la verdad no podía parar de mirarlo. Es tan lindo, distinto, ñoño, perno, nerd, tiernito... Pero a la vez no paro de pensar en el Dani desde aquel episodio. Así que por mi pared quiso quedarse en la casa, así que lee mi pared... estoy hecha un hervidero de emociones. El Manu, mi hermano, me trae nuestro ya mítico pan con palta y un vaso de jugo y me pregunta que onda yo con el amigo del Dani que tiene toda la pinta de ser "putazo". Me enojo con él por retrogrado y me voy a pensar al balcón con un par de cigarros. Cuando me volvía a mi pieza oigo ruidos y me doy cuenta que es el Dani tratando de pasarse al balcón también pero se dio cuenta que estaba yo y se quiso ir haciendola piola pero no le resultó.
- Oye, no te vayai en esa, no me molesta que estis acá- le digo, tratando de parecer casual pero la verdad es que me estoy muriendo con las mariposas en mi guata.
- Es que pensé que estabai en algo importante, porque teniai la mirada perdida y como que estabai pensando en voz alta.
- Estaba cantando. Eso hago cuando me pongo a pensar. De algún modo las canciones me ayudan, pero igual sorry, como habrás notado no soy una buena cantante.
- No seai asi. Ni siquiera me dí cuenta que estabai cantando asi que tranquila, parecía que estabas susurrando. Aunque me hubiese encantado escucharte cantar- Y de pronto pareció muy interesado en sus zapatos
- Eeeemmm, ¿Necesitas el balcón? digo, si necesitas la privacidad, me fumo el pucho y me voy, tu cachai que a mi vieja le carga que fume adentro de la casa.
- No, quédate... porfa.
- Bueno.
Estuvimos en silencio como media hora, yo pensando en "qué mierda hago acá" y él estaba muy extraño, con una mirada que no supe interpretar. Mientras los minutos avanzaban me sentia cada vez más y más estúpida, asi que decidí irme. Cuando pasé al lado de él, me agarró de la cintura y me levanto la cabeza para que lo mirara. No lo podía creer.
- Le gustas- me dijo con tono grave.
- ¿Qué estái diciendo?- no tenía idea de que mierda estaba hablando.
- Al Toño. Le gustas. Me pide consejos, porque no sabe como hablar contigo y yo le digo que yo no hablo contigo y no sé cómo eres. Pero la verdad es que no. Sé exactamente cómo eres. Lo sé por tu muro, por tus escritos, por tus miradas y por tus panes con palta que sagradamente comes. Lo sé porque probablemente eres la persona con la que siempre he soñado encontrarme. Porque también me gustas a mi y no quiero que el Toño te hable. No quiero que te mire ni que te toque- Y asi, sin nada más me da un beso. Uno muy especial. Me sentí como una pendeja de 12 aprendiendo a dar besos con la almohada, porque sus besos eran raros. Todos con los que me habia besuqueado anteriormente siempre abusaban de la lengua (una sensación nada agradable) y ya estaba acostumbrada a eso, pero el Dani casi ni ocupaba la suya lo cual fue un cambio bastante bueno. Su mano en mi nuca suavemente me empujaba a sí y su otra mano aún en mi cintura estaba estática salvo por su pulgar que me acariciaba de forma monotona pero tierna.
- ¿Qué onda Dani? - Le dije cuando el beso que me parecio eterno acabo - ¡Tu cachai que si mi vieja nos pilla queda la cagá! No, olvídalo. Aparte si me permites decirte algo a mi también me gusta el Toño y no creo que sea justo para ti, perdoname, pero así son las cosas. Si quieres irte lo comprendo perfectamente-
- ¿Qué quieres decir con irme? ¿Irme de la casa? ¿Estai loca? No me voy por nada del mundo de acá. Aqui yo me quedo- Y sin más ni más se fue dejandome sola, con una colilla en la mano y totalmente desconcertada. O sea... ¿Qué volá?